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03-07-2020 16:34

PINTO, PINTO, GORGORITO…  POR EL CU** TE LA HINCO, (La toma de decisiones)

Fecha indeterminada – Hora indeterminada, (los animales no llevan reloj) – Aguas del rio Yukón, Alaska (USA).

 

Suena de fondo “El despertar de la primavera” de Vivaldi…  ¿Qué no la conocéis?, ¡pues buscadla en YouTube coñio… que sois muy muy vagos…!, ¿Qué pretendéis, que os lo de todo hecho…?

 

Un salmón que esta remontando el curso del rio se detiene por un momento junto al cercado de una piscifactoría donde se agrupa una gran cantidad de truchas, una de ellas se dirige al limite de la malla e inicia una conversación.

 

 

TRUCHA-  Hola salmón, que, cansado de tanto nadar ¿no?

 

SALMÓN- Pues un poco si… es la primera vez que vengo a este rio, y la corriente es muy fuerte, pero en cuanto descanse un poco y coma algo reanudare el viaje.

 

TRUCHA- ¿Y, a donde vas si puede saberse?

 

SALMÓN- Voy a desovar en la cabecera del rio, hay algo dentro de mí que me impulsa a correr mil aventuras hasta llegar allí.

 

TRUCHA-  ¡¡BUFFFF… demasiado esfuerzo para muy poca recompensa!!, nosotras decidimos quedarnos aquí, en este cómodo cercado, donde los humanos nos alimentan y nos dejan reproducirnos a gusto, luego una vez cada cierto tiempo vienen y se llevan a los más mayores a otro cercado del interior de los edificios donde vivirán por siempre nadando entre aguas limpias y cálidas, comiendo la mejor comida que puedas imaginar.

 

SALMÓN- Pero vosotros… ¿no podéis ir a donde queráis no?

 

TRUCHA-  No… pero, ¿Dónde vamos a ir que estemos mejor que aquí?

 

SALMÓN- Aquí fuera hay grandes lagos muy profundos, ricos en comida y en sitios que explorar, eso sin hablar de rápidos ríos cristalinos, y al final de todo… ¡EL MAR!, que es como un lago inmenso que no tiene fin – se le quedan los ojos fijos en el infinito, como si estuviera viendo el océano en ese momento - Como te decía antes Trucha, miles de aventuras que puedes vivir, desovando allí donde quieras, en completa libertad.

 

TRUCHA- (Meneando la cabeza con lastima) ¡¡Ayayay amigo salmón… las aventuras están sobrevaloradas!!, estoy seguro de que, si te quedaras con nosotras, serias muy feliz y te olvidarías de todas esas historias de exploraciones y aventuras.

 

SALMÓN- Gracias, pero no, voy a reemprender mi viaje, y cuando vuelva os contare todas las maravillas que haya descubierto – sacude fuerte la cola y se encara con la corriente empezando a nadar - ¡adiós, hasta pronto!

 

La trucha se lo queda mirando plácidamente, hasta verlo desaparecer tras una de las curvas del rio, y decide volver hacia su grupo. Mientras nada hacia el, una red cae sobre ella desde el exterior, sacándola del agua de golpe y dejándola sobre el suelo, donde después de retorcerse un rato acaba asfixiándose mientras piensa que, a lo peor, el pez viajero tenía razón y debería de haber escapado, para  vivir fuera de la cerca.

 

Mientras tanto el salmón, continua su viaje rio arriba, embelesado por las nuevas corrientes de agua, los colores y la luz. Tan encantado esta, que al llegar a un punto donde las aguas hacen espuma contra unas rocas medio sumergidas, decide que para disfrutar del sol en sus escamas y por pura diversión saltará por encima de los remolinos.

 

Lo hace así, y en el punto más alto de su pirueta, unas mandíbulas enormes lo aprisionan empezando a aplastarlo mientras unos grandes colmillos desgarran su piel.

 

El oso retrocede a la orilla empezando a devorar a nuestro amigo el salmón, quien mientras nota como la bestia le parte la espina dorsal no puede sino tener un último pensamiento preguntándose si no debería de haber hecho caso a la trucha y haberse quedado en la piscifactoría, y la imagen paulatinamente va fundiéndose a negro…

 

EL DIABLO GANA SIEMPRE.

 

La pequeña fabula que acabáis de leer, es un ejemplo claro de cómo, el éxito al tomar decisiones, por mucho que nos esforcemos en creer lo contrario, depende en gran medida de nuestra buena o mala suerte.

 

Y si abrís la mente, y os fijáis bien en vuestro alrededor, es casi seguro que podréis encontrar ejemplos claros de malas decisiones que sin embargo salen muy bien, o por el contrario de buenísimas decisiones altamente pensadas y meditadas que han desembocado en tal y como dicen los libros de Lemony Snicket, “Una serie de catastróficas desdichas”.

 

Cierto es, que hay opciones que en sí, y si no tienes las facultades mentales severamente alteradas, deberías descartar ya de entrada porque son inviables, por ejemplo, tu puedes estar convencid@ de que eres un dragón dorado de nivel 40, pero la más simple de las aplicaciones de las leyes de la física, aconsejan que no intentes levantar el vuelo desde el balcón, a menos que este se encuentre como mucho a dos metros del suelo, ya que de otra manera, los daños que puede recibir tu ser, probablemente irán bastante más allá de un brazo/pierna fracturados, contusiones, y una enorme herida en tu ego, ¿cómo…?, ¿Qué las leyes de la física son para mortales, y como usted se auto aprecia como un dragón dorado de nivel 40 no está sujet@ a ellas?, ¡por supuesto…!, ¡si es que no sé qué hace un miserable gusano como yo, hablando con un ser mitológico como usted!, ¡pase, pase…!, el edificio es suyo para lo que necesite, y aquí tiene las llaves de la azotea para que pueda elevarse sin rozar las alas en ningún balcón…

 

¡Adelante su Majestuosa Majestuosidad, que tenga usted buenos días!.

 

 

Obviamente esto se trataría de un caso bastante extremo, (pero no descabellado dados los tiempos en que vivimos), pero podéis encontrar fácilmente casos menos jocosos, pero por ello incluso más preocupantes, aunque volviendo al caso del “dragón dorado de nivel 40”, sería conveniente que os plantearais llamar a una ambulancia.

 

Y hay una cosa que tenemos que tomar muy en cuenta, las decisiones, (salvo cuando se vea muy muy claro que están siendo “guiadas” con mala fe por una segunda persona con ánimo delictivo, o perjudicial para el sujeto), son solamente del que decide tomarlas, y como tal deben de respetarse absolutamente, aunque no se compartan las ideas que las provocan.

 

Esto lo menciono porque si algo nos gusta a las personas es precisamente cuestionar las iniciativas de los demás, en buena parte porque en nuestra vanidad, siempre nos consideramos a nosotros mismos como superiores “intelectual y moralmente”, lo que nos lleva las más de las veces a dar consejos o puntos de vista sesgados de acuerdo con nuestras ideas o creencias.

 

Creo firmemente, que el día en que la humanidad decida dejar de “arreglarle la vida” al prójimo, se habrá dado un paso adelante en la evolución, similar al del descubrimiento del fuego. Y luego están los “consejitos” … como si no fuera bastante complicado para algunos tomar una decisión sobre algo para que vengáis a estresarlo más con vuestros consejos…

 

ESPECTADOR- ¿Pero los consejos no son de buena persona?

 

VARGSSON- (Pasando a modo Cesar Millán el “encantador de perros”) ¡¡NOOO… CONSEJOS NO…!!

 

ESPECTADOR- ¿Pero ni un poquito?

 

VARGSSON-  ¡¡NOO…!!

 

ESPECTADOR- Pero es que es mi amig@

 

VARGSSON-  ¡¡POR ESO… NO LO HAGAS…!!

 

ESPECTADOR- Solo esta vez vengaaa…

 

VARGSSON-  ¡¡NOO…!!

 

ESPECTADOR- Uno pequeñito…

 

VARGSSON-  ¡¡QUE NOOO COÑIOOO, QUE NOOO… CONSEJOS KK…!!  

 

Prefiero creer que no somos conscientes de que cada vez que decimos aquello de “…yo en tu lugar haría…”, es como si nos creyéramos que nuestras vivencias nos convierten en una especie de Zeus en su trono, que se inclina sobre la humanidad para ordenarles la existencia a su parecer. Esto no solo es arriesgado, ya que quien corre el riesgo es la persona que sigue el consejo, sino que, en su raíz, es de una prepotencia abismal, ya que inconscientemente damos por hecho nuestra posición superior.

 

Cuando aprenderemos que por bien que nos vayan las cosas no somos más que juguetes averiados en manos del destino, y que nuestra “normalidad” esta torcida, doblada y abollada por todas las decisiones buenas y malas que hemos tomado en nuestra vida, y que como tales, aunque nuestro razonamiento sobre una situación nos parezca recto e impecable como el filo de una espada, en realidad, si lo observamos detenidamente bajo el microscopio cruel de la objetividad, nos daremos cuenta de que tiene pliegues, dobleces, melladuras y hasta oxido, toda una pátina creada por nuestras propias experiencias, que ensucia, rasga y deforma por los bordes cualquier opinión imparcial que intentemos dar, eso sí deliberadamente no mentimos para sacar tajada de la situación.

 

 

Aunque también existen aquellos que procuran nunca tomar decisiones sobre nada, y como la trucha de la historia simplemente se deslizan de día a día intentando implicarse lo mínimo posible en factores de riesgo que les obliguen a ponerse de un lado u otro de la línea, ya sea exponiendo sus opiniones, o cuando se suscita un debate.

 

Suelen ser personas tímidas y más bien introvertidas que nunca pretenden ofender a nadie, o bien individuos a los que se les ha dicho tantas veces que NO, que han llegado a creerse ellos mismos que sus opiniones no le importan a nadie.

 

A veces suele ser un problema de que su propio entorno de amigos o familia les sobreprotegen, porque están convencidos de que sol@s no van a saber solucionar los conflictos que surjan en sus vidas, lo que resulta un grave error, ya que inconscientemente les niegan la posibilidad de crecer por la vía de la experimentación, que ya sabemos todos que es dura y te deja las rodillas rasguñadas, pero que también nos permite sobreponernos a las caídas y volver a subir al columpio de la vida para acabar llegando a la luna.

 

A esta gente, yo personalmente siempre les digo que sean irreverentes y se esfuercen en dar un paso adelante, porque usualmente sus ideas siempre suelen ser fantásticas y sus pensamientos muy bien construidos, por lo que es una verdadera lástima que pasen desapercibidos, o no se expresen jamás en voz alta.

 

Este tomaremos decisiones, y veremos donde nos llevan, pero mientras tanto, os invito a que reflexionéis sobre lo que dice Gloria Gaynor en su canción “I will survive” que dicho sea de paso tengo un tanto aburrida por culpa de lo de la pandemia, una de las estrofas dice así:

 

“…I've got all my life to live/ And I've got all my love to give and I'll survive/ I will survive, hey, hey …”

 

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