“SOMBRAS  TENEBROSAS”
(UN TIM BURTON QUE NO ACABA DE APRETAR EL ACELERADOR)
 
 
SINOPSIS:
 
“Cuando era un niño, Barnabás Collins (Johnny Depp) se traslada, con sus padres, de Inglaterra a América para iniciar una nueva y fructífera vida. Los Collins logran hacer fortuna a su alrededor, dando lugar a la ciudad que llevará el apellido de la familia, Collinsport. Con el paso de los años, y tras la trágica y misteriosa muerte de sus progenitores, Barnabás se convierte en el amo y señor de Collinwood Manor, el hogar de los Collins, viviendo como un rico, poderoso y mujeriego hombre de negocios. Pero su buena ventura termina el día en el que comete el grave error de romperle el corazón a Angelique Bouchard (Eva Green), una bruja despechada que le condena a un destino peor que la muerte: le convierte en vampiro y le entierra vivo.
Dos siglos después, Barnabás sale de su tumba y emerge en un mundo, la década de los setenta, un mundo, muy distinto del que conocía…”
 
Que a un director como Tim Burton, referencia casi siempre del estilo más oscuro y gótico del séptimo arte, se le haya ocurrido tan tarde abordar la temática vampírica resulta sumamente curioso.
 
Como también resulta paradójico, que su estreno en este subgénero, haya sido merced a un guion basado en los derechos sobre un serial sesentero de la ABC, fruto de la imaginación de Dan Curtis, y llamado “Dark Shadows”, que hace ya tiempo adquiriera su buen amigo -y actor fetiche- Johnny Depp. Dicha serie fue pionera en el campo de la “telenovela sobrenatural”, introduciendo a todo tipo de monstruos (vampiros, fantasmas, hombres-lobo, brujas, zombis) en tramas melodramáticas inscritas dentro de un marco fantástico, llegando incluso a abordar temas tan propios de la ciencia-ficción como los viajes en el tiempo o los universos paralelos.
 
Pese a no haberse emitido nunca en nuestro país, y a ser para muchos una completa desconocida, “Dark Shadows”, es toda una serie de culto en EE.UU, que se mantuvo en antena durante cinco años, llegando a contar con una nueva versión -desgraciadamente cancelada en su primera temporada - en la década de los 90, y de la que incluso hubo un “intento de resurrección”, por parte de la cadena de TV “Warner Bros. Televisión” en el año 2004, con una propuesta para un  nuevo serial que, no obstante, no pasó del episodio piloto.
 
Warner lo reintenta una vez más, en esta ocasión, con su adaptación al cine a manos de Burton, quién ya le reportó al estudio éxitos como las dos entregas de “Batman” o “Charlie y la fábrica de chocolate”.
 
Casi todos nosotros, (excepto expertos extraordinariamente versados en temas vampíricos),  supimos de la serie original justo en el momento en el que surgió el proyecto de llevarla a la gran pantalla, y a muchos se nos pusieron los dientes tan largos como los de Barnabás, sólo de pensar lo que sería capaz de hacer Tim Burton con semejante material plagado de criaturas fantásticas. 
 
Resultaría muy complejo, encontrar un director más adecuado que él para hacerse cargo de un filme de estas características, claro que lo mismo pensamos con la nueva versión de “Alicia en el País de las Maravillas” y el brusco frenazo contra la realidad del proyecto terminado, fue para muchos un chasco monumental.
 
De todos modos, nadie es perfecto y ni mucho menos infalible. Todos los directores tienen luces y sombras,  y nunca deberíamos perder la esperanza en que uno nuestros directores predilectos vuelva a demostrar su buen hacer en su siguiente trabajo, por muy mal que lo hiciera la última vez…
 
Pero es que además, Burton es Burton y se merece siempre que se le dé una oportunidad.
 
La historia de una familia maldita con un patriarca ancestral resurgido de la mismísima tumba para enfrentarse, de nuevo, a la malvada bruja despechada que lo condenó a la vida eterna como a un “chupasangres” cualquiera… ¡ A todas luces, de lo más propicia para que el director pudiera desplegar nuevamente sus encantos…!
 
Y, con la aparición del primer tráiler, nos frotamos las manos porque las vibraciones parecían muy positivas…  ¡ Además de la imagen oscura del personaje, la película parecía estar permeada por un humor negro muy corrosivo, que nos recordaba a la estupenda “Bitelchús”…!
 
Y la verdad es que por lo menos a título personal, Burton no me ha defraudado, con esta película, demuestra que aún conserva el talento por el que es reconocido y que le ha hecho ganarse un lugar privilegiado en el competitivo mundo de Hollywood. 
 
Sin embargo, sus aciertos aunque totales y absolutos al principio y en el final del film, se ven un tanto empañados por una serie de detalles lastimosos.
 
La función se inicia con un prologo, que es una clara muestra de buen hacer, resumiéndonos con rápida solvencia (y atractivo escénico) la vida de Barnabás para introducirnos de lleno y sin muchos rodeos en el meollo de su maldición, y nos prepara el camino para que el salto de 200 años en el tiempo sea la chispita que encienda luego la trama que se desarrollará en el “presente” de 1972.
 
Sin embargo y a partir de ahí, la película tiene altibajos, propiciados en su mayoría, por un guión, (obra de Seth Grahame-Smith, escritor de las novelas “Orgullo, Prejuicio y Zombis” y “Abraham Lincoln, cazador de vampiros”), poco inspirado, y falto de “sustancia”. 
 
Burton, sin embargo, hace su trabajo con lo que tiene, y usa su tenacidad habitual, y aunque probablemente constreñido por el PG13 que ostenta la cinta, que entre otras cosas, no le permite ser tan acido como en la mencionada “Bitelchús”, ó por ejemplo mostrarnos los hábitos alimenticios de su protagonista “al natural”, no obstante, se agradece al menos que éstos no estén excesivamente dulcificados y que Barnabás siga siendo, ante todo, un vampiro que se alimenta de la sangre de sus inocentes víctimas.
 
Aunque para ser sincero, lo honesto seria admitir, que hay que apreciar este producto en lo que es, un cuento de terror-cómico de estilo camp, que refleja perfectamente la sociedad de la época, y que curiosamente, en dónde mejor funciona, es en los momentos trágico-shakesperianos, y también en las escenas en las que el terror se asoma por encima de lo cómico, aunque haya un sector del público que pueda pensar que le falta más mala leche...
 
Sin embargo, aunque la película, me gusto bastante, no ofrece toda la diversión, que se le podría exigir a una comedia de tal índole, (a años luz de la “Familia Addams”,  o “Los Monsters”, puestos a compararla con otras familias del fantástico tenebroso), aunque juzgándola con imparcialidad tampoco resulta tan terrible, quedando muy por encima de ese infame “blockbuster”, que Burton perpetró para Disney.
 
Pero sí que es cierto que no te deja plenamente satisfecho y da la sensación que a la familia Collins –no sólo a Barnabás- se le podría haber sacado mucho más jugo, y esto –repito- es fundamentalmente por el guion.  
 
En el film hay una frase que lo ilustra muy bien, el vampiro cita en una ocasión que su padre le repetía habitualmente:  “la familia es lo que realmente te enriquece”, un concepto muy loable, que al parecer, al guionista le resulta totalmente ajeno y prescindible.  ¿Por qué?, porque se hace tanto y tanto hincapié en la presencia de Depp, que lo único que se consigue es que la disfuncional familia Collins, entre otros residentes, se conviertan en meras comparsas que se mueven al son de Barnabás, que roba todo el protagonismo al que sus familiares pudieran aspirar. 
 
Y no deja de ser una lástima, que personajes como el mayordomo Willie Loomis, (Jackie Earle Haley), y Chloë Grace Moretz, que está ahí para poco menos que hacernos saber que ha crecido, y que ya le ha dicho adiós a la “niña actriz”, para darle la bienvenida a la “actriz adolescente”, resulten realmente desaprovechados. 
 
Otro caso, es el de Johnny Lee Miller, quizás de los mas damnificados, que protagoniza uno de los “visto y no visto”, mas rápidos de la historia del cine, aunque si he de ser sincero, realmente tampoco se le echa de menos en el resto de la película.
 
Michelle Pfeiffer como Elizabeth Collins Stoddard, la matriarca de la familia hasta la llegada de Barnabás, cuenta con una mayor presencia, así como Helena Bonham Carter (la Dra. Julia Hoffman), una psiquiatra residente en el hogar de los Collins más centrada en darle a la botella que en hacerse cargo del pequeño David, (del que solo puedo decir, que el nombre del actor que lo interpreta, ni siquiera aparece en el cartel oficial del film), un crío de diez años que asegura hablar con el fantasma de su difunta madre.
 
Ambas acompañan a un Depp más contenido que de costumbre. El actor, parece dejar a un lado la mayor parte de sus amaneradas gesticulaciones habituales e histrionismos varios, para concebir un personaje, emocionalmente torturado, que nutrido por referentes a los grandes films de terror, (Nosferatu, Bela Lugosi, etc.), moldeara finalmente, con la ayuda de Burton en la figura de un vampiro clásico, que aunque con trazas de humor, no decaiga en lo paródico.
 
Y aún así, y por raro que parezca en una cinta del tándem Depp-Burton, el rey de la función no es rey sino reina, porque con cada una de sus apariciones, Eva Green (la malvada bruja) arrasa. 
No es raro, pues, que las escenas que ambos comparten sean las mejores de toda la película. Cuando el tedio parece adueñarse de nosotros, aparecen uno u otro para darnos un toque de atención y traernos de vuelta al espectáculo “horroerótico”, que de vez en cuando se marca el guión, todo, hay que decirlo, muy centrado en los “escotazos” de ella.
 
Y suerte tenemos que sea Angie/Green, la villana, quién aporte algo de leña al fuego, porque la amada muchacha por la que Barnabás suspira, Victoria Winters (Bella Heathcote), es la cosa -actriz y personaje-  más insípida e insustancial que uno se pueda echar a la cara, con lo que en ocasiones, casi nos brindaríamos voluntarios para “quitarla de en medio”, facilitándole el trabajo a la bruja.
 
Por eso algún que otro golpe de efecto introducido en el clímax final, queda tan metido con calzador…  Ya que para dar cobijo a todo lo “sobrenatural” que planteaban los guiones de la serie original, algunos detalles se fuerzan más de lo necesario.
 
Y para terminar con los actores, solamente un detalle a “echarle en cara” al director, el que contando con la colaboración de Christopher Lee para la película, quien durante muchísimos años, y tras la muerte de Lugosi, fue el “Conde Drácula”, por excelencia, se resigne a hacerle aparecer disfrazado de capitán de pescadores durante un minuto de rodaje, en lugar de presionar al guionista para poder hacer algún tipo de “guiño” al espectador, ¡ La carrera profesional de Lee no solo lo merece, sino que lo exige…!
 
En lo artístico, por supuesto, no hay tara ninguna. Y no es para menos si tenemos en cuenta que dichas funciones recaen en el diseñador de producción Rick Heinrichs, que ya trabajó con Burton en “Sleepy Hollow”, y vale la pena destacar el lujoso caserón que alberga a los Collins, una ampulosa y abrumadora construcción en parte edificio real y en parte fruto de majestuosos decorados.
 
También anda por ahí otro viejo conocido de Burton, Danny Elfman, que compone una banda sonora correcta, que permanece tímidamente escondida tras las numerosas canciones de la época que se escuchan a lo largo del metraje (espléndido y perfectamente introducido el “Nights in White Satin” de los Moody Blues), cosa que resulta inevitable que ocurra, cuando se tira de un catálogo musical tan potente como el que se ha empleado, pero eso no resta méritos al compositor.
 
Por lo demás, una comedia de terror curiosa, aunque no trepidante, en la que se alternan momentos álgidos que intentan prevalecer ante un conjunto mayormente adormecido y acomodado en el piloto automático de su director. 
 
Y con toda seguridad, aunque con el paso del tiempo, no acabará siendo considerada ni entre lo mejor, ni entre lo peor de la filmografía de Tim Burton, sin embargo sí que creo honestamente que es una película que merece la pena ver.
 
 
 

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